Datos sobre Atrevidas Vip Revelados

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coactivo, cuya transgresión supone una beneplácito social basada en Títulos morales. cuerPos, inDuMentarias y exPresiones De especie... 125 de un plano simbólico que se vincula a una pertenencia social, y se origina en un educación informal cuyas reglas no estructuradas orientan el sentido de la acción social. Estas estructuras no estructuradas formalmente son llamadas habitus de clase o de pertenencia social (Bourdieu, 1998). La relación entre el habitus y el cuerpo se establece a partir de la hexis corporal, es sostener, lo que el cuerpo comunica de acuerdo al zona que ocupa en la estructura social.

Por ejemplo, yo tenía toda una cuestión con la visibilidad. La tengo muy clara que las cosas se modificaban con la visibilidad, la visibilidad era la utensilio política más movilizante y que desencadenaba, Triunfadorí, como… movía estructuras (Pedro, provocador gay, AGAMOSS). La visibilidad y la invisibilidad presentan modalidades distintas entre las y los sujetos de la diferencia sexual. Proponemos algunas conjeturas formuladas a partir del Disección de los puntos de aspecto expresados por las y los entrevis- la invisibiliDaD coMo inJusticia... 227 tados9. En primer lado, la visibilidad no es una categoría dicotómica. Es opinar, la invisibilidad social no es su única alternativa. Pensamos la visibilidad y la invisibilidad como procesos que admiten una serie de grados que no poseen valores absolutos. En segundo zona, las consecuencias de la visibilidad y de la invisibilidad no pueden ser conocidas de antemano, ya que dependen de las y los sujetos involucrados y del contexto socio-histórico. Los paisajes sociales varían y los mismos atributos pueden ser motivo de privilegio o desventaja en distintos entornos socio-espaciales. En tercer sitio, la visibilidad y la invisibilidad se construyen históricamente. Diferentes propiedades se vuelven más o menos significativas, no siempre progresivamente. Como hemos mencionado, en Argentina a partir de la década de 1980 se ampliaron las posibilidades para postular como cuestiones susceptibles de discusión política experiencias relacionadas con la intimidad, el cuerpo, el clase y la sexualidad. Es asegurar, se modificaron algunas condiciones que inciden sobre los procesos sociales de visibilidad e invisibilidad de la diversidad sexual y de sus sujetos y sujetas.

Todas las entrevistadas comenzaron su vida sexual con un hombre. Esta primera experiencia, en general sucedió aproximadamente de los diecisiete abriles; en esa oportunidad la veteranoía de los compañeros de las entrevistadas utilizaron preservativo.

Allí en su preferencia erótica figura la categoría: “Mujeres de ambos sexos”. Las TV (de travestis o “traviesas” en la galimatías navegante) son definidas por los gateros en términos de una mujer con sexo masculino. Los comportamientos que aquí describo en las dos primeras escenas con travestis son de carácter erótico y completamente casuales. No incluyo experiencias afectivas. Sin embargo, estos “chongos” o “garrones”, como las travestis los denominan, son aquellos hombres heteros con los cuales tienen sexo sin mediar, en Militar, alguna contrapres- heterosexualiDaDes Masculinas Flexibles 109 tación pecuniaria. Estos comportamientos adquieren algunas particularidades cuando son realizados grupalmente. La travesti es colocada en un papel de adoración fetichista. Los hombres la buscan con ansias y se juegan complicados mecanismos de seducción y acercamiento. En los comportamientos sexuales grupales se escenifica otro entretenimiento. La travesti se coloca en una posición de exceso, pero de deleite. No media aquí la relación comercial sino el puro placer que ella digita. Obviamente las prácticas eróticas pueden ser absolutamente diversas: una travesti chupando un pene o un hombre chupando el pene de ella. O comportamientos tan usuales para el sexo entre hombres como el refregar pene contra pene (la aunque mencionada “lucha de espadas”). En el tercer relato, por el contrario, hay una mediación pecuniaria y no un comportamiento grupal. Lo relevante de este relato es la categoría de asignación genérica que manejan los “gateros” en la comunidad supuesto de escorts: “Mujeres de entreambos sexos”. Esto supone que hay dos tipos de mujeres: mujeres con sexo femenino y mujeres con sexo masculino. Rompen Figuraí con el imaginario de que travestis son hombres producidos de mujer. No puedo dejar de relacionar esto con otras dos cuestiones. Una es el propaganda que hacen las travestis para ser reconocidas como mujeres en los encuentros feministas. La otra cuestión surge de la conversación mantenida con una travesti cuando me contaba que el gran problema de sus maridos o novios es que siempre la trataban como mujer: “No nos ven como travestis. Para ellos, una, siempre es una mujer” (Livia). Esta cuestión se inserta directamente en los complejos procesos de los planteos identitarios-políticos de las travestis. Camuflajes

Nunca había hablado con nadie de mi misma condición y carencia de eso. Ahí [el chat] conocí a singular de mis mejores amigos que asimismo estaba en la misma condición que yo, no conocía nada. Y nosotros nos juntamos, nos animamos y fuimos a un boliche gay.

En este artículo analizamos las dinámicas del proceso de estigmatización y discriminación cerca de varones homosexuales adolescentes que viven en la ciudad de Trelew (Chubut). Partimos de 46 entrevistas a varones y mujeres de entre 15 y 19 primaveras, escolarizados y de clase media: sólo dos varones (Fredy y Nono) manifestaron ser gays1, mientras que las y los restantes jóvenes dieron a entender que eran heterosexuales.

He llegado a concretar citas. Algunas fueron verdaderas, otras fueron mentiras: nunca apareció nadie, o apareció algún que no era quien decía que Bancal, y eso es decepcionante. Pero como yo aunque sé que es decepcionante desde el vamos [...] entro a una sala [en la] que por lo menos hay cincuenta personas, y yo sé que de esas cincuenta personas, uno o dos van a replicar a lo que yo digo, a lo que yo quiero. El resto, te ignora. Y de esos dos o tres que te contestan, el 90% es mentira. De esta forma, la Visitanos propia dinámica de los chats, la cual impulsa a los usuarios a recrearse a sí mismos y a idealizar al otro, provoca que la excentricidad que se incrementó durante el transcurrir de la charla se ponga en aventura a la hora de contrastarla en la situación cara a cara. La no correspondencia entre lo esperado y lo Web incompatible muchas veces se traduce en una situación de frustración. signiFicaciones y usos Del esPacio virtual.

En esta instancia se concebirá al chat como un ámbito de avenencia y desencuentro, en el cual las expectativas, las negociaciones y las tensiones parecen ser constitutivas de los vínculos que se inician en la virtualidad. Adentro de la comunidad gay, individualidad de los usos habituales de las nuevas tecnologías está orientado a la posibilidad de interactuar con otros hombres, con quienes frecuente- signiFicaciones y usos Del esPacio posible... 75 mente se pactan encuentros. A partir de esto, surgen las preguntas que funcionan como disparadores de este artículo: ¿por qué es una ejercicio habitual el uso del chat en los hombres gays para relacionarse con pares? ¿Qué hace atractivo a este espacio de socialización? Una hipótesis posible es que a partir de las dificultades que se presentan en torno a la demostración de afecto entre hombres que gustan de otros hombres en el espacio manifiesto, ciertas características del chat, tales como el anonimato, la fluidez y la disponibilidad constante para iniciar vínculos podrían contribuir a que los gays elijan este medio para socializarse, en principio, con pares. Para este texto, se realizaron seis entrevistas a hombres jóvenes de entre 20 y 35 abriles de perduración que se autodenominan gays y que eligen el chat para contactarse con otros hombres. La selección de casos fue realizada por Trola de nieve, y se enmarcó en la población que pertenece a la comunidad gay masculina de estratos sociales medios, residente en Buenos Aires. La elección de la permanencia responde a que los jóvenes son quienes más utilizan Internet y la condición de pertenecer a los sectores sociales medios se escogió por razones de accesibilidad al campo. Cerca de aclarar que de aquí en adelante la expresión “mundo potencial” comprenderá a las interacciones que se inician a través de Internet, y “mundo Efectivo” a las situaciones cara a cara. La distinción es meramente analítica, pero que estos dos mundos no son independientes, sino que conviven y se entrecruzan. Resulta de interés en este artículo topar cuenta de ciertas continuidades y rupturas entre estos dos mundos. El chat como una instancia de socialización

Yo me defino como un heterosexual flexible Héctor Las formas de tocar, de abrazar, del contacto sexual que van más allá de lo erógenamente admitido para los comportamientos sexuales esperados de cada sexo-especie establecen trayectorias eróticas no autorizadas del cuerpo, 102 carlos eDuarDo Figari lo que aquí denomino prácticas desviantes del patrón masculino Gozqueónico. Una pista está dada por la identificación básica de la hombría con la “actividad” y la feminidad con la “pasividad” y la extrema vulnerabilidad que en las prácticas sexuales concretas esto acarrea para el sostenimiento del binarismo actitudinal y performático que define la heterosexualidad. Por eso los hombres parecen ser más temerosos para conseguir una cercanía física entre sí, y tal tiempo mucho más frente a todos aquellos comportamientos que subviertan los preceptos de la pasividad sexual de las mujeres sobre sus cuerpos. Como afirma Segal (1994: 45), “el sexo es con frecuencia el más problemático de los encuentros sociales precisamente porque amenaza tan fácilmente, en oportunidad de confirmar, la polaridad de sexos. El más pequeño examen de la complejidad de las actividades reales de hombres y mujeres sugiere que el sexo hetero puede no ser luego más afirmativo de las posiciones de sexo según las normas (y por consiguiente no menos ‘perverso’) que sus alternativas gay y lesbianas. En el sexo de mutuo acuerdo, cuando se encuentran los cuerpos, la epifanía de ese avenencia, su pánico y su excitación, es precisamente que todas las grandes dicotomíFigura (actividad-pasividad, sujeto-objeto, heterosexualhomosexual) se desvanecen”. Por eso, el heteroerotismo masculino comprende no sólo las prácticas y discursos reproducidos y por ende producidos en el complicado sexogénero binario, sino incluso las experiencias de lo que no puede ser hablado o para lo que ni siquiera hay palabras o categoríCampeón para expresar.

El mundo social está compuesto por la interacción de sujetos cuyos cuerpos se presentan en la vida cotidiana cubiertos de indumentarias, en otras palabras: son cuerpos vestidos. La relación entre el cuerpo y el vestir es una relación social, sustentada a partir de cuestiones morales e históricas. La definición de Durkheim acerca de qué es un hecho social1 resulta adecuada para fundamentar la rela1 Durkheim (1982) define a los hechos sociales como aquellas formas de actuar, pensar o notar que se imponen a los individuos mediante un poder 124 laura zaMbrini ción entre el cuerpo y el vestir como una práctica social. Esta relación se define en torno al contexto sociocultural en el cual se encuentre. Los cuerpos de los sujetos que van en contra de ciertas convenciones culturales (siempre definidas con relación a un contexto social) resultan potencialmente transgresores (Durkheim, 1982). Por lo tanto, los sujetos conllevan la posibilidad de convertirse en “molestos” de acuerdo al entorno social en que se encuentren porque la transgresión de códigos y normas culturales suele provocar sanciones sociales. Ésta es una de las razones por las que la indumentaria puede ser interpretada como una cuestión recatado (Entwistle, 2002).

5 Los criterios para este agrupamiento de prácticas son: 1) quién es o debe ser el “divulgado” del marcaje (es sostener, quiénes la escuchan y/o ven); 2) si hay copresencia de la persona marcada y de quien ejerce esta práctica; y 3) en qué tipo de escenarios suceden estas prácticas. Para comprender las distinciones que hacen las y los entrevistados nos resultó útil considerar el eje notorio y íntimo, secreto, individual, reservado, personal,, no como dos compartimentos separados sino más admisiblemente como una gradación que puede predicarse de diferentes espacios. 52 Daniel Jones a) b) c) d) e) f) detección; tolerancia; chistes, burlas, risas y comentarios; miradas, señalamientos y cargadas; insultos gritados; y agresiones físicas. El orden de estas dinámicas está dado por su creciente cargo de violencia simbólica y física, aunque no implica que éstas sucedan necesariamente de modo secuencial en el orden presentado, ni que cada actor haya participado de todas ellas. Nuestro propósito es ofrecer un situación para sistematizar e interpretar los procesos de estigmatización y discriminación. Detección El primer paso de la estigmatización consiste en detectar al poseedor del peculiaridad desvalorizado. Pero desde la sospecha de quién puede ser homosexual6 comienzan a construirse sentidos desiguales a través de etiquetas con connotaciones peyorativas, entre las que “puto”, “trolo” o “maricón” son las más frecuentes. Como señala Belvedere (2002: 60), en el jerigonza discriminatorio “no es tanto que haya una verdad previa por develar sino que el mismo discurso que refiere al discriminado lo constituye como tal”. Según los entrevistados, los varones homosexuales “precisan” ser detectados “porque son bastante parecidos a nosotros, falta más que les gustan los hombres”, dice el Chueco.

8 Todos los énfasis son agregados. 266 horacio FeDerico sívori esfuerzos para “obtener y sostener una identidad”. Esto se debe a que sólo una identidad (sexual, en este caso) adivinará al individuo “una dimensión de sujeto”. La aclaración que despeja cualquier talento político de la valoración dada a la identidad, aparte de evidenciar un matiz polémico que se intenta evitar, sitúa el discurso en un registro más específicamente “técnico”, cuyo uso auténtico es sostenido retóricamente mediante la invocación de “abriles de trabajo” y cierta competencia en un código restringido, por ejemplo, el uso del vocablo target. Sin bloqueo, del contexto de la enunciación es posible extraer que la autoridad que da licitud a las afirmaciones contenidas en el texto es construida con base no sólo en la técnica y la experiencia, sino asimismo en la idea de proximidad o, más precisamente, de comunidad con el sujeto social convertido en objeto de intervención.

El cumplimiento de abriles invita a balances. Y la lapso que va de 1994 a 2004 es significativa en relación con los debates en torno de derechos reproductivos y sexuales, y particularmente el engendro. Mas informacion El período señalado comienza con las conferencias de Naciones Unidas de El Cairo en 1994 y Beijing en 1995, que van a funcionar como bisagra en el pasaje de la consideración de las mujeres como variables de políticas de población a sujetas de derecho1.

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